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miércoles, 31 de julio de 2013

INDIA: GWALIOR

03/08/2007

" Falta poco para la época de los exámenes.
  La niña desea fervientemente que las inundaciones lleguen antes que los exámenes y se lleven por delante todo el callejón. O que haya una tormenta, o un terremoto que se trague al profesor, la escuela, el puesto de té, todo, y sólo deje tras de sí una nube de polvo. Es posible...
 Todo es posible. Pero nunca pasa nada. El tiempo avanza, los días se agotan y la vida del callejón sigue su curso bajo la brisa luminosa de abril. Las hojas caen sobre sus libros, sus cuadernos, su cartera, su pelo, como si cada hoja supiera cuál es su destino final. Su madre se las quita del pelo cuando la peina, como piojos o babosas adheridas a su cuero cabelludo.
 Está sentada con la mirada fija en el libro de historia... La entrada de Alauddin en el fuerte Chittor, la reina Padmini mirándose al espejo. Todo reluce, la centelleante arena vuela hacia el fuerte, el espejo refleja su propio rostro sonriente...
¿No quieres ir al colegio? ¿Hasta cuándo vas a quedarte plantada delante del espejo?"

Voces de la India (de Tagore a Tyrewala) Siruela.
Cuento: El arroyo perdido de Nirmal Verma.


martes, 19 de junio de 2012

LA INDIA: ORCHHA


4/08/2007

"Vemos a unas mujeres construyendo calles bajo el sol abrasador, partiendo piedras con unos mazos enormes, descalzas, increíblemente hermosas con sus saris coloreados como joyas y sus collares y pulseras".

Elizabeth Gilbert: Come, reza, ama

En este palacio de Orchha se podía observar como las mujeres transportaban los escombros de la obra que estaban construyendo. Hermosas, como dice el fragmento del libro, con sus saris de colores y sus pulseras.

lunes, 28 de mayo de 2012

INDIA: ORCHHA. EL JAPA MALA


                                       04/08/2007                         Foto: ACR

"Al viajar por India- sobre todo por los lugares sagrados y ashrams - se ve mucha gente con abalorios colgados del cuello. También se ven muchas fotografías antiguas de yoguis desnudos, esqueléticos y aterradores (o, a veces, incluso yoguis rechonchos, bonachones y radiantes) que también llevan abalorios. Estos collares de cuentas se llaman japa malas. En India los hindúes y budistas devotos los usan desde hace siglos para mantenerse concentrados durante sus meditaciones religiosas. El collar se sostiene en la mano y se toca una cuenta cada vez que se repite un mantra. En la Edad Media, cuando los cruzados llegaron a Oriente durante las guerras santas, vieron a los devotos rezar con sus japa malas y, admirados, llevaron la idea a Europa, donde se convirtió en el rosario. 

El japa mala tradicional tiene 108 abalorios. En los círculos más esotéricos de la filosofía oriental el número 108 se considera el más afortunado, un perfecto dígito de tres cifras, múltiplo de tres y cuyos componentes suman nueve, que es tres veces tres. Y tres, por supuesto, es el número que representa el supremo equilibrio.

El caso es que todo japa mala tiene un abalorio de más, un abalorio especial - el número 109 - que queda fuera del círculo equilibrado que forman los otros 108, colgando como un amuleto. Al principio yo creía que el abalorio 109 era de repuesto, como el botón extra de un jersey o el segundón de una familia real. Pero parece ser que tiene un propósito más elevado. Cuando estás rezando y lo alcanzas con los dedos, debes interrumpir la concentración de la meditación para dar las gracias a tus maestros. "

Elizabeth Gilbert: Come, reza, ama

El santón o gurú de la imagen lleva en su mano izquierda un japa mala. La ciudad de Orchha posee una riqueza arquitectónica considerable. Grandes palacios de ensueño que hoy solo son utilizados para la visita de algunos remotos turistas. El derrumbe de estos palacetes es irremediable. Mientras tanto la tranquilidad y la paz que se respira en ellos hace que algunos yoguis e hindúes aprovechen estos espacios.